Buscando un lugar donde habitara la cultura bogotana, decidimos hacer una investigación virtual y encontramos un lugar que hasta entonces desconocíamos, la Plaza Samper Mendoza; varios artículos hablaban de ella como un lugar bastante particular donde se encontraba el mayor mercado de hierbas aromáticas de todo el país. Fue por eso que decidimos realizar una salida de campo el pasado lunes para observar las dinámicas existentes y conocer este lugar escondido en el centro bogotano. Al llegar a la plaza muy temprano, nos sorprendimos ya que no encontramos aquel mercado gigante de hierbas que imaginábamos a partir de lo que leímos en Internet, sino un parqueadero con 3 puestos de frutas y unas pocas personas que vendían hierbas. Acudimos a un vigilante de ese lugar quien nos contó que la plaza Samper Mendoza, a diferencia de las plazas de mercado normales, funcionaba sólo en las noches de los lunes y jueves a partir de las 6 de la tarde hasta las 5 de la mañana del otro día. Para estar seguras, decidimos contactar al profesor Hernando Gómez, quien dicta una materia llamada Bogotá Cruce de Caminos, y que es conocido por hacer recorridos nocturnos por la ciudad para conocer la otra cara de esta; cuando le contamos, nos contactó con el director de la plaza para que nos colaborara al momento de conocer la plaza y a sus vendedores. De esta manera, re programamos nuestra salida de campo para la noche del jueves, alrededor de las 8 pm.
Eran las ocho de la noche, y a diferencia de el lunes pasado en la mañana, habían muchos camiones parqueados en la zona; era increíble ver como mientras todo a su alrededor estaba cerrado, oscuro y desolado, el día apenas estaba empezando para las personas de la plaza Samper Mendóza. Esta vez todo lucía diferente; el lugar ya no era un parqueadero sino que era un espacio inundado de aromas y de verde en medio del gris de la ciudad y el negro de la noche...
Empezamos a recorrer la plaza con mucha curiosidad; las personas apenas estaban organizando sus puestos cuando nos dirigimos a la oficina de Juan Sebastián Reyes, director de la plaza quien amablemente nos hizo una introducción sobre el lugar, y gracias a la recomendación de Hernando Gómez, nos dijo que estaba dispuesto a colaborarnos en lo que necesitáramos y nos presentó a Don Guajiro, su asistente quien nos acompañó a recorrer la plaza para ayudarnos a entablar conversaciones con los vendedores.
Durante el recorrido, los vendedores fueron muy amables y a pesar de estar muy ocupados organizando sus productos, nos contaban secretos acerca de las hierbas que vendían y respondían nuestras preguntas que de manera curiosa formulábamos. Descubrimos que las hierbas tienen propiedades no solo aromáticas sino que muchas de ellas son usadas por sus propiedades esotéricas y medicinales para curar males y enfermedades de maneras en las que nunca se nos hubiera ocurrido antes.
Esta salida, nos ayudó a entender que en esa plaza no solo se encuentra una gran variedad de hierbas, sino que además alberga un conocimiento ancestral que ha llegado allí gracias a la herencia indígena y campesina de nuestros antepasados, por lo que nos preguntamos si esas personas eran conscientes de la información tan valiosa que poseen, lo que nos llevó a preguntarles a algunos vendedores acerca de su familia; a lo que respondieron que muchos de ellos estaban allí por tradición familiar, pero que no quisieran que sus hijos continuaran con ese trabajo; ya que para ellos era más importante que estudiaran para tener otros trabajos que no estuvieran vinculados al campo o a las hierbas, y que les permitieran progresar.
Nuestra visita terminó con una deliciosas arepas con queso, cortesía de Doña Lilia, una amable señora que trabaja allí todas las noches vendiendo sus populares arepas, aguas y tintos a las personas de la plaza mientras conversa con todo aquel que se acerque a su puesto, y en nosotras quedó la grata sorpresa de haber encontrado aquel lugar donde yace toda la sabiduría del campo en la mitad de la ciudad, y la nostalgia de pensar que no muchos conocen acerca de la importancia de los saberes ancestrales que alberga la Plaza Samper Mendóza.
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